MALVINAS “Se respiraba un ánimo combativo y de patriotismo”

Julio Robledo llegó a Rio Grande el 3 de enero de 1972 enviado por la empresa YPF para trabajar en la planta San Sebastian y suplantar a un compañero por uno corto tiempo, para luego regresar a su Comodoro natal a continuar con sus estudios y poder ser un Ingeniero dentro de la floreciente empresa del estado. Sin embargo, el destino quiso que siga ligado a “la isla” y siempre dentro del rubro del petróleo, algo que lo apasiona y lo ha transformado, gracias a su experiencia adquirida, en una voz autorizada para hablar del tema.

Con muchos años de servicio en YPF y un paso importante por el sector de hidrocarburos del gobierno provincial, hoy, Julio es jubilado y un vecino más de Rio Grande y a sus 66 años ya echó raíces en el pueblo, a tal punto que es abuelo de tres pequeños niños, aunque no deja de añorar viejos momentos vividos en su querido Kilómetro 3. 

El conflicto de Malvinas se vivió de una manera especial para los empleados de YPF (la empresa petrolera estatal más importante del país) y es por eso que hoy queríamos reflejar alunas vivencias en nombre de Julio.

En el comienzo de su relato, Julio vinculó rápidamente el conflicto de Malvinas con la experiencia vivida cuatro años atrás, cuando el país tuvo problema con Chile por el Canal de Beagle y recordó “Nosotros los más viejos ya veníamos de la otra experiencia del 78, de la “casi” guerra con Chile por el Canal de Beagle, en donde nos tocó a todos los empleados de YPF que estábamos en el campamento, practicar distintos movimientos que tenían que ver con el oscurecimiento, pero por suerte no pasó nada en ese entonces. Pero si, ya teníamos cierta experiencia de cómo reaccionar ante un conflicto de ese tipo”.

Y además agregó “En aquel entonces, mucha gente se fue de la isla, o hubo personas que llevaban sus familias al continente, porque se decía que existía el riesgo de que Río Grande sea uno de los lugares que se ataquen, y es por eso que en el Campamento de YPF quedó un grupo muy reducido de gente ya que los que quedaron fueron generalmente los esposos de las distintas familias, todos trabajadores de la empresa”.

Padre de cuatro hijos (Julio, Víctor Hugo, Fernanda y Andrea), y compañero fiel de una estrellita que lo guía desde el cielo, Julio recordó la situación que se vivía en el país y aportó su opinión sobre el conflicto en aquel momento y sobre una posible solución en la actualidad, algo que ve muy difícil.

“Cuando se dio el conflicto de Malvinas, hubo opiniones encontradas, es decir, algunos consideraban que había sido una locura haber tomado las islas y no haber regresado a la gente de Malvinas, es lo que se comentaba en ese momento, en chalas de café. Se decía que el Gobierno podría haber tomado (como se tomó), haber desalojado las tropas inglesas, y haber ocupado con civiles y solo un gripo reducido de oficiales, como para decir “señores, esto también es nuestro”. De la misma forma que se usurpó que aquel entones por los ingleses, ahora era el momento de los argentinos para tomar nuevamente esas tierras que se venían reclamando desde hace muchos años atrás”.     

“Se decía que estaba bien la toma, pero lo que se criticaba tal vez era el hecho de comenzar a llevar tropas para allá. Quizás la mejor forma era hacer un desalojo y llegar a Prefectura o Gendarmería para cuidar los límites con una fuerza más chica”.

Y además comentó “Yo pienso que si bien, como todo argentino queremos recuperar lo que siempre fue nuestro, es muy difícil volver a conseguir ese anhelo. Porque lamentablemente en este mundo los que dominan todo, son los poderosos y existen muchas presiones de distintos lados. Vos fíjate que la OEA y la ONU tienen intenciones de solucionar el conflicto, pero en ningún momento presionaron a Inglaterra para que devuelva las Islas. Y no escuche nunca que le digan algo o que al menos hagan recordar que la época de las colonias ya se terminaron, pero como te dije antes, hoy el mundo lo dominan los poderosos con el apoyo de Estados Unidos y toda la Comunidad Europea”.

¿Qué pasaba en la ciudad en ese momento?

“La ciudad en ese entonces estaba tranquila, en el ambiente se respiraba un ánimo combativo y un sentimiento de patriotismo se apoderaba de todos los vecinos. Pero siempre se trataba de cumplir con ciertos movimientos de protocolo de seguridad que tenían que ver con el oscurecimiento que consistían en tapar las ventajas y apagar todo tipo de luces exteriores, para evitar problemasen caso de un ataque aéreo que podía llegar a haber” comentó Julio, haciendo un recorrido por su mente y trayendo muchos recuerdos de ese momento.

“En el pueblo no se vivía sensaciones de psicosis ni mucho menos, lo que si la gente estaba preparada para reaccionar en casos de una evacuación. Yo vivía en el campamento YPF, y se habían amado unos diagramas de evacuación con los vecinos, en donde se informaba sobre qué es lo que tenían que llevar para subsistir durante un tiempo, y el lugar donde teníamos que ir para un caso de emergencia era en unos sectores en la zona de Rio Chico, también en la zona de María Behety y también en el sector de Flamencos (por la laguna de los patos). En varias locaciones se habían separado a distintos tipo de gente, y en un solo lugar se había almacenado la comida, que era, me acuerdo, donde estaban las instalaciones del antiguo polvorín de YPF, ahí se había preparado lugares con víveres y agua para que después, con un grupo de gente, repartir por los distintos sectores demarcados. Además, los mismos compañeros de YPF habíamos hecho algunas instalaciones precarias de gas como para generar calefacción en caso de que sea necesaria”.

La gente quería ir a la Guerra

Otro de los hechos importantes que sucedían en ese momento y que llamaron la atención de Julio, fue que la gente, en el afán de ayudar y colaborar con el país, se anotaba como voluntarios para viajar a las Islas.

“En aquel momento en el campamento los civiles se podían anotar para participar de la guerra como voluntarios, y me acuerdo que cuando nos fuimos a anotar, nos dijeron que tenían prioridad los solteros y luego los sin hijos, y los casados que tenían familia los dejaba en segundo orden. Lo que sí, en ese ínterin, por ser los más experimentados (por haber vivido el conflicto del 78), nos mandaron a trabajar al campo en la zona de Cañadón Piedras y Cañadón Alfa, por las proximidades con la frontera, a vigilar, porque en ese momento también se hablaba de un enfrentamiento con Chile (en dicho país tenían tropa preparada) y entonces se utilizó parte del personal civil y se la ubicó parte en San Sebastián y parte en los yacimientos que te conté antes. Pero en ningún momento la gente mostraba miedo, al contrario, todos tenían un sentimiento de revancha y un ánimo triunfalista que hasta te diría que no importaba morir si era por defender una causa justa”.

El papel de YPF en el conflicto

La empresa YPF, una de las principales fuentes de trabajo en aquella época donde la industria todavía no estaba ni instalada, tuvo un rol importante en ese momento en cuanto a la logística, colaborando con las fuerzas militares y aportando sus instalaciones y su recurso humano para una mejor organización de las tropas.

“Yo creo que el papel de YPF en esta ciudad fue muy importante durante lo que duró el conflicto, ya que colaboró mucho con las fuerza en distintos aspectos. La pista de YPF, en donde hoy actualmente están las canteras, era justamente una pista de emergencia, inclusive había algunos aviones de Prefectura que utilizaban esa pista. Además, en lo que hoy es la Escuela de Policía, ahí dormían los pilotos de la aviación ya que había un pequeño destacamento de Fuerza Aérea. Después en el Campamento, en el viejo quincho había asentada tropa, e inclusiva YPF abastecía del comedor para la tropa, mas algunos materiales de rezago, vehículos y todo el apoyo humano que necesitaban, yo creo que la empresa colaboró muchísimo en este conflicto”.

Y además agrego “inclusive me acuerdo que hubo gente que donó chocolates, tortas, comida y hasta joyas y dinero, pero después pasaron algunas noticias que no vale la pena recordar en donde se comentaba que no les llegaba las donaciones a los soldados, y es por eso que mucha gente de YPF optó por averiguar el nombre de los soldados y presentarse, y retirarlos el fin de semana y llevarlos a su propia casa, para que se bañen que se cambien y puedan dormir más cómodos y comer algo mejor que en la base, y que pasen un rato tranquilo lejos de todo el ruido. Y fue así que se generaron muchos vínculos entre civiles y soldados que hasta el día de hoy se mantienen”.

Una anécdota

Para finalizar, le pedimos a Julio que elija una anécdota para reflejar, en cierto punto, lo que vivió en aquel momento y si bien le costó elegir alguna en particular, Julio contó “Recuerdo que nosotros nos sentíamos contentos de estar trabajando allá en medio del campo, porque éramos realmente los que conocíamos del tema relacionado con la producción, y más allá de que varias veces surgían inconvenientes con distintos oficiales por ciertas actitudes, después nos dimos cuenta que esas actitudes estaban más ligadas a las órdenes de arriba que con el conocimiento del trabajo. Y una de esas situaciones risueñas, me pasó cuando en una de las baterías había antorchas de fuego que quemaban el gas que se venteaba y en una de esas recorridas llegó un militar y quería que apaguemos la antorcha, y entonces le dije si apagamos la antorcha, después el riesgo de explosión va a ser mucho más grande. En medio de discusiones, costó hacerle entender cuáles eran las ventajas y desventajas, hasta que nos comprendió un poco, más allá de que ellos querían hacer el oscurecimiento total, sin entender del tema.


 

 

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