Condición de género

Tierra del Fuego es la provincia más joven del país. Se fundó luego de que terratenientes, misioneros y prisioneros (en el caso de Ushuaia) poblaran el territorio, el cual anteriormente pertenecía a los pueblos originarios. Luego de la conformación de la isla, no cambia su alma de pueblo, donde todos conocen a todos, los rumores van y vienen. 

La violencia de género no se escapa. La violencia machista está revestida de invisible y son pocos los lugares que ayudan a curar la ceguera en la ciudad, ya sea desde organismos públicos, organizaciones, o profesionales que instruyan en charlas, jornadas o actividades.

La antropóloga Gabriela Ameri explica que “el género es una construcción social pero a lo largo de las culturas, esta división del trabajo se empieza a manifestar en términos de sexo sin un peyorativo. Va a haber una crisis en la que en tanto el hombre, como género, se va a posicionar en un lugar de superioridad y eso va a empezar a aparecer muy marcado en todas las culturas. Entonces, las mujeres también va a empezar a construir, socioculturalmente, ese lugar de inferioridad”. Continua con que “el rol de la mujer, en tanto mujer biológica y mujer de género –porque son elecciones distintas-” va a verse sometida en esta sociedad machista y patriarcal. Enfatiza que “la condición de mujer es una cosa, la condición de género es otra y la condición de la elección sexual de esa mujer es absolutamente distinta pero todos son elementos ante los cuales esa persona va a ser atacada”.

¿Cómo entendemos a la violencia de género?

Esta pregunta anterior nos lleva a otra reflexión que nos comparte Silvia Terrier. “Hay que aclarar el concepto de violencia de género, cómo entendemos ese concepto” explica. Silvia trabaja en la Subsecretaría de Políticas de Género, el cual se desempeña en las tres ciudades de la provincia. Continúa que desde la Subsecretaría “se tratan diversos temas que tienen que ver con problemáticas de género, puntualmente en la subsecretaría hay un Departamento de Asistencia a la Víctima, que tiene que ver con la violencia de género y que la entiende como la violencia a aquellas personas por su condición de género. No es que la violencia de género es hacia el género femenino o masculino, sino que es hacia una persona por su condición de género y esto generalmente abarca a las mujeres, homosexuales y personas trans.” La mayoría de los casos que llegan son por oficios judiciales: las mujeres hacen denuncia en la comisaría, esta informa al Juzgado y este oficia para que integren a las víctimas a un programa de asistencia y acompañamientos.  Al ser receptores de los oficios judiciales, son conscientes de que esto abarca un porcentaje de las mujeres que están siendo violentadas, ya que son muchas las que no denuncian. Como en todos lados, aquellas que tienen una situación económica vulnerable viven una realidad aún más difícil. “No solamente tienen pocos recursos económicos sino que además no tienen acceso a un trabajo. Eso les quita independencia y  genera aislamiento. Esto no quiere decir que pase sólo en las clases más bajas, ya sabemos que la violencia de género está en todos lados pero quizás una mujer que tiene más recursos, que tiene su independencia económica le cuesta un poco menos de trabajo salir de esa situación o tenga más herramientas para poder salir.” Este año se implementa en Tierra del Fuego el programa nacional “Ellas Hacen”, en donde “se les da un tipo de subsidio a las mujeres, que sirve para que ellas puedan  terminar la escuela o capacitarse en distintos oficios”.

La Universidad también hace.

Nadia Pessina forma parte del Programa de Géneros y Sexualidades de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, que funciona en las sedes de Ushuaia y Río Grande. Se empezó a pensar la creación de este programa de Extensión, luego de que en el 2015 se formara la Red Interuniversitaria por la Igualdad de Género y Contra las Violencias –la cual, está conformada por más de 30 universidades del país-. “Se intenta vincular lo que sucede dentro de la Universidad con lo que sucede afuera” explica Nadia. “No había, dentro de la Universidad, algo que realice los estudios de género, lo que tiene que ver con diversidad sexual o con género, precisamente” prosigue. El observatorio de género existe para conocer la situación en Tierra del Fuego, “la diferencia de género en el ámbito laboral, público, privado. Empezar a recolectar datos de lo que existe, de lo que no existe en la provincia respecto al tema”. Realizaron una cátedra libre de teoría feminista, en este momento están desarrollando un espacio de cuidado para las hijas e hijos de los estudiantes, docentes y personal del establecimiento. Se realizaron actividades en fechas conmemorativas y poseen un Taller de Perspectiva de Género en Literatura Infantojuvenil. También están realizando un protocolo intrauniversitario contra las violencias con el fin de generar dispositivos para atender situaciones de violencia dentro de la institución. Fuera de la Universidad, Nadia participó, particularmente como militante feminista, de las sesiones del Concejo Deliberante donde de discutían las aplicaciones de la Ordenanza N° 3217, donde pidieron –junto a sus compañeras- un pedido de informe a la Municipalidad sobre cómo se estaba llevando a cabo.

Esta  Ordenanza fue creada en el 2013, y es muy completa. En el artículo N°2 explica “CREASE el espacio  de Contención Social  para las Víctimas de Violencia de Género (E.C.S), que funcionará las 24 horas del día en  resguardo de la integridad física y psicológica,  que tendrá la finalidad específica de actuar como un dispositivo de contención instantáneo. La víctima obtendrá acceso a la contención y acompañamiento   para realizar la denuncia policial pertinente.-“. Este sólo artículo pretende realizar lo que muchas organizaciones reclaman desde hace años. Pero el Poder Ejecutivo vetó esta Ordenanza. Aun así, debe llevarse a cabo pero no es así. ¿Por qué? Todavía no hay respuestas. Otra cosa que llama la atención es que en esta Ordenanza no aparece en ningún lugar la palabra “mujeres”.

“Esto no es en contra de nadie, es a favor”.

Hace 20 años, Diana Flores comenzó a dar un programa de radio en el que tocaban todo lo que tiene que ver con la mujer en la historia, sexualidad, el papel de la mujer, etcétera. “Un día, nos pasó que nos empezaron a llamar, justamente, hablando de la temática de violencia. Nosotros les explicábamos que no abordábamos la asistencia con respecto a eso” comenta Diana. Luego de ese programa, se dieron cuenta que era necesario militar en la temática de género, averiguar, conocer lo que pasaba en otros lugares. A partir de esto, surge la ONG Red Vientos de Cambio. “Lo poco mucho que podamos hacer en la punta del país, es tan importante como el que puede hacer en Capital, o como el que va a hacer en Chaco, Formosa, donde todo tiene una problemática igual pero con características diferentes”. Nadia rescata que el trabajo de concientización y ayuda a las víctimas de violencia de género, se realiza de a muchos y que cada organismo (estatal, ONG, iglesia, etcétera) trabaja en ello. Si bien, hay cuestiones que mejorar y conceptos que cambiar, todos quieren ir en contra de la violencia machista. También acotó, a partir de la última marcha que hubo en Tolhuin –donde hay una situación muy compleja-, que a veces “no conocemos nuestro mismo lugar donde desempeñamos nuestra actividad”. Para contextualizarnos, explica que mujeres de Tolhuin le comentaron que tienen una ordenanza, en vigencia, que dicta que “una mujer no puede entrar sola a un bar porque no estaba permitido”. A esta altura del siglo XXI, ¿hace falta que discutamos que hayan leyes que desvalorizan a las mujeres y que la cultura avala el maltrato hacia ellas? Luchar porque no nos maten no debería ser tomado como una amenaza. Tampoco el hecho de marchar o reclamar debe ser motivo de burla o acotaciones como “háganlo pero de otra forma”. Como expresó Diana: “esto no es en contra de nadie, es a favor”.


 

 

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