La verdadera emergencia es la propia guardia del Hospital

No es posible decir cómo ni cuándo comenzó a suceder, pero, lo cierto es, que llegar a la guardia del hospital y ser atendido con la celeridad que merece la urgencia, no tiene concordancia con el nombre de guardia.

No es posible decir cómo ni cuándo comenzó a suceder, pero, lo cierto es, que llegar a la guardia del hospital y ser atendido con la celeridad que merece la urgencia, no tiene concordancia con el nombre de guardia.

El promedio de personas esperando ronda el número entre 12 y 15 para clínica médica y pediatría. Este número es un flujo constante de pacientes que se van renovando. El problema del deterioro de la guardia, es la falta de profesionales que cubran el servicio. Sin ir más lejos, el equipo de prensa fueguina rondó ayer por el sector y observó cómo pasa el tiempo. También se pudo recoger el testimonio de una persona que estuvo cuatro horas esperando ser atendida con un dedo del pie fracturado por un accidente de trabajo.

“No hay forma, desde esta mañana que estoy con el dedo quebrado – sacó el pié de su borceguí destruido y se nos heló la sangre de moretón y la hinchazón-. Fui a la obra social, enseguida me vio el generalista y a los diez minutos tenía la radiografía, pero Camioneros, que es su obra social, no tiene traumatólogo. Sí o sí tuve que venir al hospital y es lo mismo” cuenta Daniel Alonso trabajador de una Textil en Río Grande.

El único médico que hay en la guardia del hospital es el mismo que, en tres horas, salió dos veces con la ambulancia para cubrir emergencias. “Dos veces quedó la guardia descubierta y, al señor que está ahí sentado, le traspapelaron la orden, ya perdió noción del tiempo que lleva esperando” volvió a comentar el obrero textil, y agregó “no hay caso, podés tener obra social o no, es lo mismo, no entiendo que significa para los funcionarios el servicio de guardia cuando te pasas el día entero con un dedo del pié quebrado”.

El hospital está empapelado con reclamos que denuncian lo mal pagas que son las guardias, una deuda que el sistema de salud vuelve a reclamar cada vez que se aumentan los sueldos los empleados del escalafón seco y, al sistema de salud le dan -con suerte- poco más que una canasta navideña.

Quienes pagan todo esto, no saben lo que es un costo político, ni un escalafón seco o húmedo, son los mismos que esperan el colectivo, los mismos que no llegan al día 15 de cada mes, y los que ya no gozan de sueldo ni vivienda. Si, el pueblo, el Soberano, aquel para quien debieran gobernar,  aquel, al que más le roban.

Parece mentira que no se le pueda pagar dignamente a los médicos que trabajan constantemente bajo presión, y si se le pueda pagar a $70.000 a los legisladores para que no se les caiga una sola idea. El pueblo agoniza su eterna espera en la guardia del hospital.


 

 

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