Un paseo por la Misión Salesiana

Juan Estaban Tutak trabaja en el Museo de la Misión Salesiana. Trabajó varios años como docente de la Misión Salesiana y el Colegio Don Bosco. Hoy, es director del Museo de la Misión. Entre libros, revistas y fotografías, se toma el tiempo para brindar esta entrevista y contarnos por qué la Misión Salesiana tiene un lugar importante en la conformación de la ciudad.

¿Hace cuánto trabaja acá?

En el Museo, desde el año 2012 hasta la actualidad. Estuve compartiendo el último año del Padre Juan Ticó, que era el gran director de este Museo, uno de los iniciadores del Museo. Antes, el Museo estaba redistribuido en distintos sectores del Colegio. En el año 97’, el Padre Ticó logró unificar todo el Museo en este lugar y él fue el director durante muchísimos años y era también el taxidermista, el pintor, el que hacía las vitrinas, en fin. Un hombre que desde el año 53’ venía colaborando y haciendo el Museo como un trabajo suyo, aparte de su trabajo sacerdotal.

Usted también fue profesor de acá.

Sí, también fue profesor desde el año 82’ hasta el 2000. Estuve acá como docente y después, digamos que, me fui debido a los cambios de la Ley de Educación, por mi título habilitante me era más práctico trabajar en el Colegio Don Bosco.

¿Por qué?

Porque tenía, el Colegio Don Bosco, un sector de Humanidades donde yo podía desarrollar mi título y mi profesión como Ciencias de la Educación.

¿En qué año llegó a acá?

En el año 82’ llegué a acá.

Y directamente enseñó.

Y directamente, claro, vine a la Misión con la idea de trabajar acá.

¿Qué se sentía enseñar en un establecimiento tan histórico de la ciudad?

La verdad es que yo, creo que en ese momento, no tomé en cuenta la dimensión que tenía la Misión hasta que no conocía un poco la historia de ella. Después me enteré de que la Misión funcionaba desde el año 1946 como escuela. Primero como escuela primaria, luego como escuela secundaria donde los chicos eran pupilos, donde muchos venían de Santa Cruz, incluso de Chubut, de Ushuaia y de Río Grande. Eran muy pocos alumnos, alrededor de 120 era toda la matrícula, en una sola división por curso. Realmente, ahí tomé conciencia de que esto era una institución muy histórica que se había dedicado, primero a la evangelización de los nativos y también a tratar de ayudarlos porque los nativos desde un primer momento fueron terriblemente perseguidos por los estancieros, así que acá encontraban –en la Misión Salesiana- mas que un lugar de educación formal, encontraban un refugio para sus vidas (sic).

¿Desde qué año está la Misión como establecimiento? Antes de ser escuela.

Desde el año 1893. No en este sitio. La Misión tiene tres asentamientos: fue a la costa de Río Grande, cerca de lo que sería ahora la Toma de Agua de la ciudad, entre el 92’ y el 94’. Ahí, los salesianos se instalaron para tener agua dulce y no agua contaminada por la sal del mar, pero se dieron cuenta de que se habían equivocado porque con las grandes crecidas, el mar hacía que el río también creciera mucho y se inundaban. Así que luego se mudaron se mudaron a una zona más alta que era en cercanías del actual Cementerio de Río Grande. En esa zona más alta, la Misión estuvo dos años, del 94’ al 96’ prácticamente y ahí se incendió. El 12 de diciembre de 1896 se incendió debido a que hubo un problemita con los vientos que había en ese tiempo, que son los mismos de ahora. Así que tomó fuego una de las casas de las monjas y se incendió todo porque habían edificado, lamentablemente, todos los edificios uno cerca del otro. Acá ya no volvieron a cometer se error. Cuando vienen en noviembre de 1897, hacen las casas todas de madera pero separadas y este es el tercer asentamiento de la Misión.

Los salesianos junto con los estancieros, por ejemplo la familia Menéndez Braun, han tenido problemas o discordias, ¿o no?

Sí, es así. La verdad es que hasta se cruzaban polémica entre Monseñor Fagnano con Menéndez por los diarios nacionales. Prácticamente, a los salesianos de la misma Misión, algunos estancieros los acusaban de que esto era una “cueva de ladrones” porque los aborígenes para poder comer, mataban ovejas. Ellos no tenían el concepto de propiedad privada porque hasta ese momento lo que había era de ellos, así que mal podía caberles en la mentalidad de ellos de que las ovejas no las podían tocar ni comer. Y entre cazar ovejas y cazar guanacos, les era más fácil cazar ovejas. Así que las mataban para alimentarse, y a eso llamaban a ellos que eran “ladrones” –según los estancieros-. Cuando se sentían en peligro los aborígenes, evidentemente recurrían a la Misión y cuando creían que ya había pasado el peligro, seguían con su vida. Tenemos que decir que ellos eran renuentes a permanecer en la Misión. Los salesianos se preocupaban mucho porque querían que estuviesen aquí para apartarlos de los blancos y que no sufrieran daños pero rara vez lo conseguían. De hecho la misma gente de la Misión, los salesianos, hacia 1906 comenzaron a proceder de una manera diferente y para poder evangelizarlos, que era la misión que traían los salesianos, comenzaron a ir ellos en búsqueda de los aborígenes, a donde los aborígenes estaban, por ejemplo al Lago Fagnano, la Estancia Behamonte, al Cabo Santa Inés. Y ahí establecieron como pequeñas misiones volantes en primavera-verano, iban, evangelizaban o catequizaban a los aborígenes y después se volvían porque se dieron cuenta de que los nativos no querían permanecer en la Misión porque era contranatural para ellos. Era antinatural permanecer reducidos.

También hay que comprender la época y el pensamiento occidental, ¿no? Hay muchos relatos  de lo sucedido porque también la Misión es tomada como un punto de que también se han asesinado, violado y ultrajado los derechos de los nativos.

Claro, hay que situarse en el contexto siempre. Hay que pensar que para esos tiempos, estamos hablando de fines del siglo XIX, principios del siglo XX, civilizar era vestirlos con la ropa de los blancos, enseñarles la lengua y la religión de los blancos. Evidentemente cuando lo analizamos con la mentalidad de hoy, eso no es procedente. Es lógico, pero hay que analizarlo en el contexto de su tiempo. Hoy las congregaciones religiosas que se dedican a esto, ya no proceden de esa manera. Hoy los misioneros aprenden la lengua de los nativos y tratan de acercaros a Dios a su manera, de acuerdo a las costumbres de ellos mismos, respetando sus propias costumbres. Bueno, en el pasado no era así porque los salesianos también eran hijos de su tiempo y el modo de civilizarlos era el que yo te comentaba. Lógicamente, a veces con muy buena voluntad y con muy buenas intenciones no se logran los resultados que se quieren tampoco. Y eso pasó en la Misión, por supuesto.

Y se cuenta mucho de eso acá también, en el Museo.

En el Museo nosotros tenemos para narrar la historia de cómo los salesianos llegaron acá y también tenemos las etnias nativas que se pueden ver, cómo se ubicaban. Tenemos un relato, un audioguía, contamos con ella a partir de hace muy poquito tiempo, donde nosotros narramos un poco la historia de las Misiones Salesianas, incluyendo a los nativos, por supuesto, y tratando de ser lo más objetivos posible. Pero por supuesto es como vos decís, siempre hay distintas miradas sobre esto. Lo cierto es que los salesianos, en su idea original, buscaban el bien de los nativos, no así los estancieros.

Volviendo a estas peleas que tenían los estancieros con los salesianos, en los periódicos nacionales salía que, por ejemplo, Menéndez Braun acusaba a la Misión de ser una propiedad sin títulos.

Sí, hay que entender que en esos tiempos prácticamente el Congreso Nacional fue el que autorizó y los mismos presidentes autorizaron, a veces verbalmente; y luego la Misión puedo conseguir los títulos de propiedad; pero sí, cuando se afincaban, hasta algunos estancieros tampoco tenían títulos. Luego los títulos se iban consiguiendo de a poco. Es cierto que los salesianos no tenían títulos al principio, que hicieron ingentes negociaciones y esfuerzos para conseguir los títulos que luego consiguieron, por supuesto que es así. Pero se le daba ese permiso, es concesión en vista del trabajo altruista que pensaban desarrollar con la etnia Selk’nam.

¿Y a partir de qué año se convierte en escuela?

Y, lamentablemente, yo siempre digo que está la teoría, mal documentada por supuesto sin ningún asidero, de que los pueblos originarios estaban destinados a desaparecer. Eso es tan simple un cuento de ciertos personajes a los que les conviene ese tipo de teoría pero los aborígenes que habían estado alrededor de 10.000 años acá, conviviendo con un medio ambiente hostil pero perfectamente adaptados a ese medio, sin embargo en cuatro, cinco décadas de contacto con los blancos, prácticamente desaparecieron todos. Eso nos da mucho que pensar acerca de la desaparición de ellos. Era una raza que estaba perfectamente adaptada a condiciones climáticas, que tenían su sistema de pesca, su sistema de caza y sin embargo, lamentablemente no pudieron permanecer. Por eso ahora tenemos a los descendentes de cuarta, quinta generación pero lamentablemente todos fueron diezmados, si no por las balas de los blancos o por las enfermedades transmitidas también por los blancos.

¿Y es a partir de ese momento que la Misión se convierte en escuela?

Sí, y entonces ya hacia 1940 la Misión comienza a pensar en convertirse en una escuela. Previamente a eso, las Hermanas de María Auxiliadora que trabajaban acá, no sólo daban clase a las niñas nativas sino también a los hijos de los vecinos del pueblo les daban clases de primaria, les enseñaban a leer, les enseñaban a escribir, les enseñaban la religión por supuesto, la religión católica. Oficialmente en 1946 comienza a trabajarse como escuela agropecuaria con chicos, primero de primaria y luego hasta con un tercer año de secundaria que salían como Mayordomos Rurales pero con tres años de secundaria.

¿Y se mantiene hasta ahora eso?

Los planes han cambiado. Hoy por hoy, la escuela tiene un programa de siete años de secundario para ser Técnico Agrónomo. Así que los chicos de acá solamente son de nivel medio, de nivel secundario, ya no más de nivel primario. Tampoco, ya desde el año 98’, son más pupilos sino que son chicos de la ciudad de Río Grande que vienen en su doble jornada, comienza en la mañana y terminan por la tarde sus prácticas tanto teóricas como prácticas acá.

¿Esas prácticas tienen que ver con estar en la naturaleza?

Exactamente, son distintos sectores de trabajo donde ellos alternan con el tambo, por ejemplo, ovino, bobino, el manejo de los animales tanto sean cerdos, ovejas, vacas, electricidad y otros tipos de trabajo también.

Se expusieron los trabajos que hacen.

Sí, en general estamos teniendo la hermosa costumbre de, por el mes de octubre, hacer una Expo Misión donde los alumnos de escuelas primarias y secundarias pueden venir y recorrer todo lo que hacen los chicos de la escuela Agrotécnica Salesiana: todo el manejo que hacen con los animales y hasta conocer el Museo también, por supuesto.

¿Eso está abierto a la comunidad?

Eso se hace una semana entera, abierto a la comunidad no sólo de Río Grande sino también a la comunidad de Ushuaia. El año pasado y el año antepasado ya lo hemos realizado y con gran éxito.

Si bien los alumnos terminan con un título de modalidad agropecuaria, ¿tiene otra especificación?

No, no. Ahora no. Antes si pero ahora ya no.

¿Qué había?

No estaba ejerciendo acá en la Misión Salesiana pero sí, tenía otras alternativas. Pero eso ya es historia.

¿Cómo ve a la Misión Salesiana como parte importante de la identidad fueguina, o riograndense?

Es natural que así sea, ¿no? Porque los salesianos están acá desde la primera hora. Hay que recordar que Río Grande, si bien es fundada ya en 1921 como Colonia Agrícola Río Grande, ya hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX ya había comisaría, había registro civil, había comercios aunque oficialmente no hubiese sido nombrada como ciudad, no hubiese sido fundada, y los salesianos que están desde fines del siglo XIX, desde 1893, lógicamente siempre fueron un punto de referencia para todos esos vecinos, en lo educativo y en lo evangelizador. Los hijos de los vecinos venían a aprender a acá porque era la única escuela que había y también venían a bautizarse, a escuchar misa, a las ceremonias propias de la religión católica. La Misión pesó siempre en la comunidad y aun continúa. Es muy apreciado, no sobran vacantes en la Misión, al contrario, faltan porque es una escuela que tiene una orientación muy especial y que muchos chicos y chicas deciden venir a acá. Yo creo que el trabajo de la Misión fue siempre bien considerado. Por supuesto, siempre hay gente que a veces no está de acuerdo con la educación, con la religión pero bueno, eso es normal que así pase en todos los ámbitos.

También tienen una gran biblioteca de lo que fue la Misión.

Sí, tenemos no sólo suvenires y recuerdos de la Misión, también si uno camina por el edificio de la escuela, hay fotos, hay recuerdos de épocas pasadas, hay muchas placas de reconocimiento de distintos docentes de la comunidad hacia la Escuela Agrotécnica Salesiana y hacia la Misión Salesiana.

El Museo en sí, ¿cómo es el recorrido?

El Museo comienza en la historia por la llegada de los salesianos, narrando luego también el encuentro con los pueblos originarios y eso es fundamentalmente en la parte baja. En la parte alta, también se puede apreciar los restos de la antigua y primera radio de Río Grande que era la radio de la Escuela Salesiana. Se pueden apreciar a personajes muy importantes como el Padre Juan Ticó, director de este Museo, y el cura gaucho, el Padre José Zink. Sus cosas están expuestas arriba y mucha gente realmente se lleva un grato recuerdo de él, y porque tiene un grato recuerdo. Y después hay un pequeño Museo de Ciencias Naturales también, con fauna del lugar, que fue embalsamada a lo largo de muchos años por el Padre Juan Ticó. Eso fundamentalmente es nuestro Museo.

¿Qué días puede venir la gente a visitarlo?

La gente viene de lunes a viernes, de 12:30 a 17:30hs, es el horario habitual. Hacemos precios especiales a los grupos de estudiantes y a la gente menor no les cobramos, y a la gente mayor le pedimos una ayuda, una colaboración de $50 para poder mantener el Museo. Que esto es una obra que necesita un mantenimiento permanente y que, si bien algunos edificios son monumentos históricos nacionales, hay que hacer un esfuerzo por mantenerlos desde acá, y no se mantienen desde Nación precisamente.


 

 

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