“Yo siempre he hecho todo con amor”

En esto de pensar en trabajadores significativos nos trasladamos hacia la ciudad de Ushuaia, sin rumbo concreto, la imagen de un señor mayor a quienes todos saludan con tanta alegría, tocan bocina los camioneros, los taxistas, remiseros, los niños suben y bajan del colectivo y todo el mundo lo reconoce, en esa incógnita de saber quién es, nos abrió sus puertas Don Eduardo Cesar Soto “El viejito sanguchero”.

“Don Eduardo es conocido por todos, todas las mañanas se levanta prepara su carrito y sale a vender” Comenta Miguel, quien nos acerca a conocerlo, y poder hacer efectiva la entrevista.

Nos atiende con mucha vergüenza, cuando le explicamos que queríamos conocerlo y poder entrevistarlo, con una sonrisa que al parecer es entre otras cosas es su insignia de vida. “Yo soy modelo 51, tuve la suerte de ser en mi juventud muy deportista, deportista de toda la vida, jugué en la primera de Ferro, hoy tengo  67años y sigo, hago tracking que me gusta mucho”. Queriéndonos mostrar que tiene la mayor parte de su vida documentada, algo que no resulta necesario, porque tiene una memoria admirable.

 A Don Eduardo lo trajo a la ciudad de Ushuaia su hija mayor, con quien por cuestiones de la vida puedo compartir ya de grande, ella reclamaba su presencia, hasta que un día tomó la decisión, aceptó el pasaje y viajo hacia el sur, “Vine a pasar año nuevo y navidad, y me volví e insistían que me tenía que volver,  entonces al año dejé todo y me vine en  el año 2012, que aterrice acá y no me volví a ir”. Nos comenta que tiene dos nietas y dos bis nietas hermosas.

 Sobre su historia laboral el rescata “Yo trabajé como cadete desde muy pibe a los 14 años, después en el sindicato de azucareros, después trabajé 7 años en gendarmería, de ahí me voy a Paraguay donde realice venta de plásticos. Después saltó la guerra de Malvinas y tuve que volver por circunstancia de Guerra y no, quedo todo bien y de ahí me fui a Buenos Aires durante muchos años trabajé como chofer y taxista, allá trasladaba a estrellas como Susana Giménez,  y de ahí para abajo, menos a Maradona, llevé a cualquiera, todos pedían por el “chaquito” como me solían decir, Palermo, Palermo Viejo y Palermo Hollywood, ahí vivía yo”.

Sobre su estadía en Ushuaia comenta “Soy más conocido que muchos que vivieron acá toda su vida (se ríe), porque tuve un problema antes de jubilarme, yo trabajaba como seguridad en la Aduana, empecé a denunciar situaciones irregulares con unos conteiner y me dejaron afuera, me despidieron 8 meses antes de jubilarme y entonces me fui con la mínima, de pasar de manejar los mejores vehículos, una buena vida y de pronto tuve que salir a la calle a vender. Y bueno así continúe, continuo y acá todos me quieren y cuando pasan los chicos que van al colegio, le llevo chupetines, y bueno soy el abuelito de la zona, cualquier cosa uno si pregunta por el abuelito sanguchero le van a decir quién soy, cómo soy, cualquiera, todos me conocen acá, las familias son muy respetuosas, cuando me ven con mi carrito me preguntan para llevarme, y no me dejan andar solo hasta en el colectivo no me cobran”.

“Entonces tuve que hacer algo, me daba una vergüenza porque yo siempre tuve lo mejor, fue mi hija que me hizo salir a vender, me preguntó si me animaba, y acá soy re conocido, la gente me quiere mucho, camioneros, taxistas, remiseros, repartidos de comestibles, colectiveros, acá todos saben quienes el viejito, como todos me llaman. Bocinas, luces, paradas, los chicos. Acá donde yo vivo tuve suerte y a mí me gusta ser muy prolijo con lo que vendo. Y me quieren todos y eso me hace feliz, hay no sabes”.

A lo largo de la entrevista se puede notar su fuerza, su valentía, su garra a la vida y al ser consultado por ello nos contesta “Siempre siendo yo, yo soy para los demás, yo quiero tener fuerzas para darle a los demás, las cosas que me marcaron me han marcado porque yo siempre he hecho todo amor, y acá no es fácil, no es fácil estar sin una moneda, y la calle no es para cualquiera”. Teniendo inclusive la posibilidad de volverse a Buenos Aires, el ya la eligió, eligió la gente, elige sacar sonrisas y alimentarse el alma de esa manera.

¡Muy Feliz Día del Trabajador “Viejito Sanguchero”!


 

 

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