“Mis alumnos son el reflejo de su familia”

Uno de los temas de debate durante el correr de estos días fue la decisión de la escuela EPEIM de informar a las familias sobre el cambio de identidad de una profesora del nivel primario. Ana Victoria Baez, como así consta en su nuevo DNI habló en entrevista con Prensa Fueguina.

Hablar de transición de género dentro del vínculo familiar y más aun cuando se debe conversar con los más pequeños sobre ello no es tarea fácil, podemos decir que algunos niños probablemente lo naturalicen como también existirán aquellos a quienes el impacto visual les lleve mucho más tiempo de proceso. Es por ello que desde nuestra tarea de informar te invitamos a conocer un poco más de ella.

Hay cambios inevitables en el desarrollo del ser humano, al consultarle a Ana cuándo nace la necesidad de su cambio de género ella expresa en un tono muy tranquila, el cual mantuvo a lo largo de toda la entrevista  “Siempre me sentí mujer, nací mujer, atrapada en un cuerpo masculino que no me representa. Mi cuerpo siempre me dio como mensajes, por ejemplo me crecieron las mamas a los quince años, en mi desarrollo, desarrollé parte femenina más que la masculina y de niña siempre me sentí mas nena que varón, pero nunca me lo plantee como decir yo quiero ser mujer, esa pregunta no había venido nunca a mí, con la fuerza y la necesidad de querer buscar una respuesta. Sí fui una persona muy reprimida en cuanto a mi orientación, porque personalmente siempre fui extrovertida, divertida, a la hora de mostrar mis sentimientos”.

Ana en el mundo no es sola, hay una persona muy especial en su vida, Valentina, su hermana gemela a quien tiempo atrás Prensa Fueguina entrevistaba, en una nota emotiva y comprometida sobre la transición de género.  “A partir de que mi hermana tomó la decisión y comenzó su transición y terminó siendo la mujer que siempre sintió que era, ahí mi mente empezó inconscientemente a pensar en un anhelo muy fuerte que siempre estuvo presente en mi, asociado a un deseo profundo de ser madre, no padre, y ese es mi deseo, ser mamá y formar una familia, con alguien que me quiera y me acompañe y en algún momento se dará”.

¿Qué  dejas atrás con Gabriel?

“No dejo nada atrás, porque yo sigo siendo la persona que era Gabriel, él va a seguir siendo siempre en mi, porque no reniego de mis orígenes, no pierdo, al contrario, gano más cosas y siempre desde el lugar de la felicidad”.

En el año 2014, hubo un episodio que marcaría su vida, un tumor, una enfermedad que transitó con mucha fortaleza “Desde que yo me enteré que tenía un tumor y estaba dentro de mis posibilidades morirme, cuando salí y me recuperé, todo el amor que sentí desde entonces me hizo replantearme que yo no tengo derecho a ser infeliz, no tengo derecho a decir que esto me supera o no voy a poder vivir con ello, al contrario tengo que ser agradecida y contar como día a día puedo superarme y lograr un montón de cosas, creo que la vida todos los días me regala momentos y personas que me alientan y me ayudan a ser cada día mejor, entonces realmente no tengo motivos para quejarme”.

¿Cuándo tomaste la decisión de transitar el cambio de identidad pensaste en alguien en primer lugar?

“Mi mamá, pensé en mi mamá, siempre es la primera persona en mi vida, mi madre es hoy mi responsabilidad y soy feliz con esa responsabilidad que me cuesta sí pero sé que el día de mañana voy a estar feliz, porque le brinde y pude darle todo a mi mamá, como ella también nos lo dio a mis hermanos y a mí, por ello fue en la primera persona que pensé, hacerla feliz en la vida es poder devolverle todo lo que nos cuidó y pensó en nosotras”.

Sobre expresar su decisión a la mujer que le dio la vida “Primero le comuniqué mi decisión y al principio no quiso escuchar y empezó la búsqueda de culpas, hasta que poco a poco entiende que fue una decisión muy mía, sin influencias, fue mi decisión. En mi familia como bien dijo mi hermana en otra nota en el medio, toda la vida este planteamiento estuvo familiarmente sobre nosotras y nuestros modos de ser. Y hoy mi mamá está tranquila, porque me ve, ve que yo estoy súper feliz, pero entendemos perfectamente que es un duelo que ella está transitando porque en su vientre y en la vida, ella tuvo dos hijos varones y de llamarme Gabriel, de repente me empieza a llamar Ana o Victoria y es como que ella siente que a Gabriel lo va perdiendo”.

Desde su rol como docente entiende el desafío que su trabajo representa “Trabajo en una escuela, donde como docente soy el ejemplo de niños y personas indirectamente, comprendí que mi decisión afecta y lo súper pensé y analicé, tratando de medir todos los impactos, pensar de qué manera va a afectarles, como ayudar a que puedan entender que no era en contra de nadie, sino a favor mío, y siempre traté de ser verdadera, de mostrarme autentica, y cuando tomé la decisión, lo hice tratando de mantener la coherencia al decir yo no me siento un hombre, lo acepté y traté de que mi decisión pueda ser acompañada desde ese lugar, no siendo una imposición hacia nadie, es un deseo que yo estoy mostrando, que gracias a Dios la ley me ampara, y yo puedo manejarme con mis derechos tratando de no afectar los derechos de nadie, mucho menos los de los niños”

Entrar al salón luego de que la noticia llegara a los hogares “La reacción de los chicos en general fue muy correcta, decidí trabajarlo desde la cotidianeidad, tomarlo como algo cotidiano en el sentido de que forma parte de la sociedad, es una realidad y no la podemos negar, porque podemos aceptarla o no aceptarla, pero no negarla. Un ejemplo al ingreso, luego de que llegaran las notas a los hogares, uno de mis alumnos en la fila, cuando forman se tapaba los ojos porque no quería ver, él estaba frente a una idea de lo que se le había comunicado, pero él no me veía, entonces frente a esta idea y expuesto en la fila, esperé a que entraran al salón y uno de los niños afirma que me iban a llamar desde el momento seño Ana y el nene seguía sin querer verme, le pedí que me miré a los ojos y me escuchen y desde ese lugar que puedan entender que yo era la misma persona que desde el primer día los acompaña. Otra nena me preguntó sobre mi decisión si antes no había sido feliz y le contesté que siempre fui feliz, yo soy feliz porque hago lo que me gusta, trabajo de lo que me gusta y ahora como me llamo distinto me gustaría que me llamen por mi nombre para sentirme mucho más feliz todavía”.

Trabajar desde la práctica y la oralidad “Era inevitable no hablarlo, yo decidí explicarles la situación partiendo de que mi nombre legal es Ana Victoria, el profe Gabi no existe más legalmente, pero sigo siendo la misma persona, solo que ahora me llamo Ana Victoria Baez, soy una mujer y me gustaría que me traten así, entiendo que va a ser difícil pero me gustaría que poco a poco puedan comprenderlo, si no les sale mi nombre me dicen seño o profe. Les expliqué la diferencia entre respeto y aceptación que es importante que lo tengan presente, porque pueden por cuestiones familiares, cuestiones religiosas no aceptar mis cambios pero sí es necesario la cordialidad y el respeto”. “Con el correr de los días nuestras clases siguen normales, la mayoría de las nenas me dicen seño, a los varones todavía les cuesta pero me dicen profe, pero me aclaran que es de seño (risas). Los niños siempre nos están enseñando y les digo que me encantaría que siempre resalten la mirada sobre lo respetuoso que puedan llegar a ser, y que aprendan a hablar desde ese lugar, entendiendo que yo los acepto a ellos tal cual y como son, resaltando las características particulares que cada uno de ellos presentan, para que entiendan que yo los quiero así, que puedo estar de acuerdo o no con algunas actitudes pero los quiero así como son y me encantaría que ellos siguieran demostrándome todo el cariño como hasta el momento”

Las familias jugaron un papel fundamental “Los niños son el reflejo de su familia y si ellos son esas personas súper especiales que realmente adoro, sus familias fueron muy honestas y lo agradezco muchísimo, es un grupo en el cual la familia acompaña y siempre están presentes, entonces no podía esperar menos en esta situación, de mucho apoyo, mucho acompañamiento, expresando sus opiniones y sus creencias pero con respeto, entendiendo desde que lugar tomé mi decisión, cómo trabajé para no dañar a nadie y menos a mis alumnos, entonces desde ese lugar fue cada día creciendo la reflexión del fin de semana en familia. Y en su mayoría supieron ver que mas allá de mi decisión yo sigo siendo la persona que fui siempre y desde ese lugar pudieron ver que si bien los cambios físicos van a existir, la persona y el profesional que fui, van a seguir estando, solo que a partir de ahora plenamente feliz, desde la honestidad, la verdad y hacerle sentir al otro esa transición de mi persona”.

Durante la tarde del día viernes se concentraron en la EPEIM un grupo de padres invitados por la institución luego de brindarles la noticia de que el Profesor Gabriel Baez había adquirido legalmente un nuevo género y su actual  nombre, Ana Victoria Baez “Tres familias mantuvieron su postura desde su lugar, y siempre hubo respeto, si bien existieron diferencias entre las familias, es como que costaba entender porque un grupo de papás expresaban desde su lugar y planteaban cómo pero si yo lo estoy entendiendo, cómo vos no lo podes entender, entonces ahí fue complejo, pero para mí fue positivo.  Dejando en claro que desde la educación desacreditamos la palabra adoctrinamiento como se utilizó en más de una oportunidad, no venimos a imponer ideologías, no es la finalidad de nuestro  trabajo, ni el propósito de la escuela”

“Ellos están creciendo en esta sociedad, está realidad también es algo que está en ellos, y creo que quizá a las familias si hubo algo que les costó fue pensar en que se vieron en la responsabilidad de hablar con sus hijos, aprender a explicarles y entender que hablar de temas que los atraviesa con sociedad también es educar en valores, quizá muchos expresaron que no era el momento de hablarlo por la edad de los niños o demás, pero si así lo pensamos nunca es el momento, y el momento es ahora utilizando el vocabulario y la forma para que lo puedan entender dentro de las etapas, con las explicaciones pertinentes en base a su edad. Entendiendo que puede costar hablar desde casa. La institución puso a disposición entera de las familias el acompañamiento y la colaboración necesaria para transitar cambios que son inevitables dentro de la sociedad”.  

Cerrando la entrevista reflexionó “Yo entiendo que las personas puedan pensar distinto y lo puedo respetar porque es así todos somos diferentes, pero si uno se muestra seguro, firme en sus decisiones y que acompaña las decisiones con sus actos, el otro a pesar de que piense distinto, ve una coherencia, ve que esto no es una moda, o algo del momento, que esto es algo realmente asumido y entonces ahí va naciendo el respeto. Pueden no estar de acuerdo pero tienen la posibilidad entender que desde la cultura, la ideología, la religión puedan no coincidir con los sentimientos ajenos, pero es importantísimo el respeto”


 

 

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